Este escrito lo empecé a mano, un martes reciente mientras contemplaba los detalles del tablero del carro como para cambiar un poco la vista del trafico que tenía delante de mí, pero lo terminé en mi cabeza un típico sábado de shopping en el que se nos ocurrió la genial idea de "aprovechar el día tan bonito" para ir a comprar bobadas al mismo sitio que a la totalidad de los habitantes de este estado. Bueno, es una exageración, tal vez la mitad, la otra mitad decidió ir a almorzar a los mismos chuzos a los que intentamos entrar sin éxito, o a los que entramos y no alcanzamos a poner un pie adentro para dar media vuelta y arrancar para evitar el gentío.
Los que tiramos cabrilla varias horas al día simplemente para llegar de A a B sabemos que es inevitable encontrarse con esos "parqueaderos" de dos o más carriles, donde nunca falta el que pone el carro en "p" de parar, se baja, usa la mano como visera, oscila la vista unos cuantos grados y vuelve y se sienta mientras suelta su insulto preferido. Como en una escena de una película post apocalíptica cualquiera en la que un sentido de la vía esta vacio y el otro no se mueve, peor que un Black Friday o el fin de semana antes de navidad o el sábado pasado, en el que nos echamos 38 minutos para salir de un parqueadero sin haber parqueado siquiera. En este país donde parece que hay mas carros que gente no queda más remedio que alternar la nalga, cosa que no se borre mucho la raya mientras se espera.
A veces me rio sola imaginando que a alguno de los damnificados del trafico le pase la de Michael Douglas en Falling Down, se le corra el champú y se baje a repartir bate o cruceta (según inventario) o le dé por recrear alguna misión de Grand Theft Auto versión New Jersey y decida abrirse paso a costa del seguro de los demás pacientes. Al menos puedo descartar un ataque nuclear o de masas de zombies, puesto que después de dos horas al fin abrieron paso y aquí está este escrito post-trancón.
Por eso es bueno estar preparados, en el carro siempre se mantiene el cargador del celular, un mp3 lleno de música, algo en que y con qué escribir, unas botellas de agua y una bolsa de supermercado; que en caso de zombies no sirven para nada pero al menos resuelven una urgencia o un letargo bien aburridor, ya que no hay vendedores ambulantes ofreciendo misceláneos ni paisaje que mirar porque el pavimento trepa por las paredes de las autopistas y la familia Miranda tiene poco en que concentrarse.
Menos mal que yo perdí el afán hace rato, y aproveché para practicar karaoke con Lady Gaga a todo timbal y escribir este blogcito mientras se desatascaba la ruta 22. Lo que son las vainas de mi otro pueblo...
Bueno, creo que has dibujado bastante bien lo aburridos que es estan encerrado en una caja metalica con los enseres necesarios para pasar el trafico, pero aún más doloroso es hacerlo en una moto en donde la chaqueta de cuero que uno chicanea cuando va en pura por la autopista se convierte en el encarte más berraco y cuando añora uno el desmadre de trafico de Bogotá en donde las motos no son sujetas a norma de transito alguna y se puede cortar camino por anden, puente, separados o por donde a uno le plazca y tener que estar asandose a fuego lento mientras las viejas locas de los carros de al lado cantan canciones de Lady Gaga... Uhhhh
ResponderBorrarEse kit de supervivencia en los trancones debe ser al estilo "Naufrago". A todo eso que mencionas debes sumarle unas cositas para picar, como chocolates, manicitos, habas fritas, papitas o cosas asi!!
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