-Un blog que hace las veces de regalo de cumpleaños.
Hermanito:
El segundo quinceañero es tema recurrente de mis escritos, no sé si me va a agarrar la misma pendejada con el tercero, pero por ahora todavía me resulta extraño decir mi edad y mas aún la tuya, no tanto porque estemos viejos, si no porque somos bicentenarios y bimilenarios y todo lo que es relativo al continuo espacio-tiempo me obsesiona al punto de reflejarse en casi todo lo que escribo.
Entonces voy a tratar de organizar este post seudocientíficamente con algo de enciclopedia y tratar de convencerme a mi misma que no por llegar tu a esta edad me vuelves vieja y me acercas a la obsolescencia cultural de haberme quedado pegada con la música de otra época ; eso lo lograste cuando me hiciste tía.
En 1881 la expectativa de vida era de menos de cuarenta y dos años, o sea que a tus treinta, en esa época, ya estarías preparando testamento y cargando nietos, si no es que te agarra una cólera invacunable primero o a alguien se le ocurre darte un machetazo o sufres un accidente de burro o caballo según el presupuesto disponible.
En 1981 la expectativa mejoró ostensiblemente, llegando a sesenta y nueve años, lo cual significa que probablemente no estés ni a la mitad del camino todavía, con todo y el record de accidentes que has acumulado, pero como ya hiciste tu aporte de ADN pues lo que queda es ganancia. Al paso que vamos es muy probable que lleguemos a los ochenta como si nada, lo que significa que al menos tengo otras cincuenta oportunidades de reivindicarme con el regalo. Aun si nos acercamos al centenario no creo que veamos la llegada a Marte o la recogida de carpa del imperio americano, pero seguramente viviremos en pleno su decadencia y la ascensión asiática post nuclear. Todavía habrá coca cola para nuestra tradición - adicción familiar y tendremos la oportunidad de mantener esta década y la siguiente gracias a la facilidad de estirar el cuero como estiramos los años mozos a punta de recuerdos.
A tu hija en cambio, le espera una estadística de ochenta y dos años, asi como lo lees, de manera que fácilmente puede pasar de los ciento diez o ciento veinte y conocer alienígenas legales y llegar a ver un asomo de lo que serian reliquias dignas de estudio durante el tiempo libre del capitán Picard.
No sé si nacer más cerca del final del siglo significa ganarle una década al siguiente, me gustaría pensar que si. Tal vez la gente de 1881 no tenía ni la más remota idea del impacto del cambio de centenio, o no les anunciaban el fin del mundo tanto y tan seguido como a nosotros y mucho menos les estresaría lo que nos tocó a nosotros con cambio de milenio y toda la paranoia al respecto, pero seguramente que en otros siglos, cada cumpleaños significaba una victoria darwinistica. En estos tiempos, tal vez solo sea una victoria financiera.
Eso es lo malo de tener hermana "artista", que siempre te puede a mamar gallo con los regalos de cumpleaños porque vas a terminar con alguna obra original en vez de algo mas útil. Asi que recibe este blog lleno de datos inútiles, la obligatoria dosis de nostalgia, par cucharadas de "te extraño" y la excusa de no estar allá para ir al Buenavista y conseguirte alguna camisa dominguera y sumarla al cerro de bolsas que vas a recibir de esa familia increíble que armaste con mi cuñis.
Hasta el blog del 2012 (al menos los mayas te garantizan un abril mas).
-AP
Que bonito regalo para tu hermano¡¡¡¡
ResponderBorrarGracias por recordar que en el 2012 se acaba esta vaina. Me puse a pensar que desde hoy tengo un año más para aprovecharlo al máximo. Jajaja tremendos pensamientos tan profundos me llegan cuando siendo las 8 y 19 PM, aun no salgo de la oficina!!
ResponderBorrarAhi vamos Anita, protagonistas de un grán momento de esta humanidad, Que hijuemadres, vamosa cerrar esta funciónj con broche de oro, a disfrutar esta vida y si no se acaba el otro año pues... a seguirla que carajo!!!!
ResponderBorrarPreferiría un post tuyo que un par de medias :P
ResponderBorrar