lunes, 16 de febrero de 2009

La cultura de la basura

-Para las abuelitas...las mias, no las de Isabella.

Cuando vivía en Barcelona como estudiante pobre por alla en las revolucionarias épocas del presidente ZP y compartía piso con otros internacionales en las mismas condiciones, teníamos una mesita de madera con rueditas que nos turnábamos para poder comer en el sofá viendo nuestro programa favorito en un televisor de tubo ochentero con control remoto genérico. La mesita definitivamente conoció mejores épocas, pero las rueditas funcionaban perfectamente y con una pasada de paño húmedo quedaba sin evidencias de las olladas de pasta con salsa y sin carne que diariamente reposaban en ella. La mesita fue un afortunado hallazgo de uno de mis frugales compañeros, quien regresaba a casa de madrugada por una calle vecina, cuando con horror diviso un mueble patasarribiado en medio de una pila de bolsas de basura. Extrañado, mi amigo se rasco la cabeza preguntándose cómo podían haber tirado a la basura semejante tesoro en perfecto estado y tras comprobar que las rueditas rodaban y que nada grotesco manchaba las superficies, procedió a empujarla por la acera hasta nuestros humildes aposentos, para deleite de los compañeros y tortura de los vecinos puesto que el bordillo era de adoquines, no de planchas de cemento.

Aun sin poder recuperarme del todo del shock que me causo que alguien se quisiera deshacer de tan maravilloso adminiculo, me puse a mirar más detenidamente los bordillos barceloneses y todos los días encontraba electrodomésticos, sofás, sillas, puertas de baños, calderos, utensilios de cocina, computadores y hasta colchones abandonados y pensé que tener una zorra en la ciudad condal sería tremendo negocio, si hubiera quien quisiera todos esos trastos viejos y si se lograra conseguir un jamelgo que transitara legalmente por las avenidas de la ciudad. Total como la cosa era tan complicada preferí dejar esos chécheres en su bordillo y no pararle más bolas al asunto, hasta que volví a Barranquilla y vi las zorras cargadas de corotos que en el primer mundo no servirían ni para relleno sanitario y me reí de la civilización que bota la mitad de todo y de cómo hasta nombre le tienen al temido síndrome de guardar las cosas viejas: Hoarding, le dicen. Denle un googlazo para que vean que es una enfermedad gravísima en los países industrializados, que amerita tratamiento psiquiátrico intensivo y seguimiento indefinido del paciente hasta que logre botar los periódicos del año pasado aunque sea.

Menos mal que la vida pobre y sencilla de mi ciudad no se puede dar el lujo de padecer tal síndrome, el seguro social de nuestro amado y eterno presidente colapsaría en cuestión de días con los casos extremos de acaparamiento de bolsas de supermercado, latas de leche Klim y canastas rojas del Ley. No alcanzaríamos a importar suficientes psiquiatras de Cuba para tratar a las desquiciadas masas que guardan las revistas Vanidades de 1980 a 1984 y la sección Pelaos del Heraldo de 1995 a 1999. Así que podemos descansar tranquilos rodeados de los cuadernos Peluche y los argollados Jean Book que conservamos del colegio, porque nadie va a venir a decirnos que estamos mal de la cabeza por guardar los tarritos de Colcafe con tapa y todo y lavar los potes de mermelada San Jorge bien lavaditos para cuando llegue visita les podamos brindar uva Postobon en la medida precisa.

4 comentarios:

  1. Es cierto.... aqui en mi casa tambn hay n-mil cosas guardadas desde hace años......... creo que en cierta forma, esos "cachivaches" hacen parte de nuestra historia, y nos atan a un pasado que posiblemente fue mejor que el presente.. el problema no es guardar cosas del pasado, el problema es no usarlos para aprender y seguir viviendo el rpesente de la mejor forma!!!!

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  2. pues anita cada año, yo trato, de verdad trato de sacar cosas que ya no sirven tanto de mi armario como de mis cosas, pero aunque boto y boto siempre queda lo que para mi aun tiene un uso, asi ni me acuerde que existen!!!

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  3. jaja por algo existe el popular cuarto del 'rebrujo' o san noseke jaja
    es q eso es un patrimonio q nos recuerda kien somos y como llegamos
    yo soy de los q piensa q recordar es vivir y por eso a veces me da la nostalgia cuando veo por ejemplo fotos de programas de tv de mi infancia o encuentro cosas en mi casa q hacia años no veia y lo ataca a uno esa melancolia del ayer

    muy chevere leer este block
    pasare mas seguido ;)

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  4. nojoda a mi esa vaina de guardar un monton de basura siempre me ha desesperado. ver que guardan esas condenadas revistas, periodicos y un monton de mierda mas que solo hace basura. pero vez y botale esa vaina a tu tia, tu mama, tu suegra o tu novia te la cortan y la guisan para luego hacertela comer.

    por otro lado me parece una pendejada mucho peor botar las vainas en buen estado, es tirar el billete sin necesidad. pero cada cual hace con su bolsillo lo que mejor le parezca.

    yo ando pensando en alquilar un trastero, recoger las vainas y cuando tenga un numero suficiente de articulos exportarlos a colombia para que alguien los venda alla. aunque no termino de sacar bien las cuentas para ver que tan rentable sale el asunto.

    un saludo

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