-Para mi mami, siguiendo con el tema de la tertulia telefonica...
Mucha gente se angustia pensando en la avalancha de cambios que comportan el avance tecnológico. Y tienen hasta razón, eso de que las máquinas sean cada vez más inteligentes y autónomas causa cierto escozor en los humanistas humanos que ven con muy malos ojos eso de que las máquinas sepan todo de nosotros cuando las personas de a pie sabemos tan poco o más bien nada de dichos aparatos.
Sin embargo a mí el futuro no me trasnocha tanto ni me desequilibra mi vida actual. No me preocupa que lleguemos a tener mantecas robóticas que fungen de aspiradoras tipo transformers y que también atienden al señor de la casa según haga falta. No me desvela pensar que algún día comeremos menjunjes combinados a partir de pastas básicas sintetizadas con las dosis exactas de vitaminas y minerales. No me inquieta que lleguemos a vivir doscientos o trescientos años de los cuales pasemos ciento cincuenta o mas trabajando para poder retirarnos en alguna colonia extraterrestre. No me molesta que la carrera espacial nos lleve a terraformar mundos inhóspitos y que a los habitantes de dichos mundos no les haga ni cinco de gracia que lleguemos allá y nos manden en cohete de regreso y sin haber podido usar el traductor universal siquiera.
El futuro llegará cuando tenga que llegar, es decir, no por ahora. Pero eso no significa que no tengamos que estar al tanto de lo que está por venir. Yo por mi parte estoy más que dispuesta a recibir los carros voladores de paneles solares, las casas inteligentes que se limpian solas y las neveras con internet que hacen directamente el pedido al supermercado de lo que se vaya agotando. Tengo en mi humilde rancho un espacio reservado para mi pared de pantalla táctil que me dará informes detallados de los acontecimientos hogareños y le echara un ojito a los peces de mi acuario para asegurarse de que no haya reyertas territoriales ni nada por el estilo, y que procederá a avisarme a la mayor brevedad y vía IPhone que ya cerró la puerta del balcón porque confirmó con el servicio meteorológico que, efectivamente, está lloviendo y se está entrando el agua a la sala.
Solo hay una cosa que en verdad me da repelús y me provoca pesadillas, y es que cuando lleguemos al punto en el que los humanos vivamos doscientos años con un ejército de maquinas que hagan todo por nosotros y no quede nada mas por inventar ni otros planetas que invadir y ya ni los extraterrestres quieran saber de nosotros, a los humanos les dé por vestirse con trusas metalizadas, copetes ochenteros y maquillaje a lo David Bowie circa 1972 y se envuelvan en togas de lentejuelas color melocotón mientras escuchan la banda sonora de Buck Rogers en el siglo XXV y piensan que los primitivos del siglo XXI cometimos un sacrilegio al pasar de largo por esas modas. Una atrocidad.
Mucha gente se angustia pensando en la avalancha de cambios que comportan el avance tecnológico. Y tienen hasta razón, eso de que las máquinas sean cada vez más inteligentes y autónomas causa cierto escozor en los humanistas humanos que ven con muy malos ojos eso de que las máquinas sepan todo de nosotros cuando las personas de a pie sabemos tan poco o más bien nada de dichos aparatos.
Sin embargo a mí el futuro no me trasnocha tanto ni me desequilibra mi vida actual. No me preocupa que lleguemos a tener mantecas robóticas que fungen de aspiradoras tipo transformers y que también atienden al señor de la casa según haga falta. No me desvela pensar que algún día comeremos menjunjes combinados a partir de pastas básicas sintetizadas con las dosis exactas de vitaminas y minerales. No me inquieta que lleguemos a vivir doscientos o trescientos años de los cuales pasemos ciento cincuenta o mas trabajando para poder retirarnos en alguna colonia extraterrestre. No me molesta que la carrera espacial nos lleve a terraformar mundos inhóspitos y que a los habitantes de dichos mundos no les haga ni cinco de gracia que lleguemos allá y nos manden en cohete de regreso y sin haber podido usar el traductor universal siquiera.
El futuro llegará cuando tenga que llegar, es decir, no por ahora. Pero eso no significa que no tengamos que estar al tanto de lo que está por venir. Yo por mi parte estoy más que dispuesta a recibir los carros voladores de paneles solares, las casas inteligentes que se limpian solas y las neveras con internet que hacen directamente el pedido al supermercado de lo que se vaya agotando. Tengo en mi humilde rancho un espacio reservado para mi pared de pantalla táctil que me dará informes detallados de los acontecimientos hogareños y le echara un ojito a los peces de mi acuario para asegurarse de que no haya reyertas territoriales ni nada por el estilo, y que procederá a avisarme a la mayor brevedad y vía IPhone que ya cerró la puerta del balcón porque confirmó con el servicio meteorológico que, efectivamente, está lloviendo y se está entrando el agua a la sala.
Solo hay una cosa que en verdad me da repelús y me provoca pesadillas, y es que cuando lleguemos al punto en el que los humanos vivamos doscientos años con un ejército de maquinas que hagan todo por nosotros y no quede nada mas por inventar ni otros planetas que invadir y ya ni los extraterrestres quieran saber de nosotros, a los humanos les dé por vestirse con trusas metalizadas, copetes ochenteros y maquillaje a lo David Bowie circa 1972 y se envuelvan en togas de lentejuelas color melocotón mientras escuchan la banda sonora de Buck Rogers en el siglo XXV y piensan que los primitivos del siglo XXI cometimos un sacrilegio al pasar de largo por esas modas. Una atrocidad.
Saludo. Dices que "el futuro llegará, pero no por ahora". ¿Qué es el futuro para tí?. Porque si nos ponemos a ver solo 15 años atrás, los avances han sido aproximados a los de las películas; claro que sin las vestimentas metalizadas. (Hay videoconferencia y la gente en los aeropuertos no camina sino qe se transporta sobre bandas como en los supersónicos; hay localización exacta de las personas como en "total recall" de Schwarzenegger, se puede transportar videos en CD como en Misión Imposible, se puede realizar un anuncio instantaneo de algún evento como en las viejas películas de James Bond; y puede que existan ejemplos de los que no me acuerdo en este momento).
ResponderBorrarEl ser humano busca superarse (aunque hay algunos que no, que buscan que todos estén igual de mal y lo llaman socialismo del siglo XXI... pero ese es otro tema), y no va a estar contento con lo que tiene y va a seguir buscando cualquier tipo de artilugios para simplificar su vida y hacerla mejor. Llegará el momento en que existirán los carros voladores y la energía sea tomada totalmente de páneles solares. ¿Es ese el momento que el hombre dirá: "ya estamos en el futuro"?
yo me apunto a los copetes ochenteros!!!!!! pero escuchare queen no la banda sonora de buck rogers
ResponderBorrarNi modo, igual es inevitable, asi que lo que nos queda a nosotros, los que venimos dando lora desde el siglo pasado, es tratar de cogerle el tiro a la vaina tecnologica y cruzar los dedos para que la modernidad no nos de de baja del inventario y pretenda reciclarnos antes de que el de arriba se acuerde de nosotros
ResponderBorrar