O en este caso un 5 de enero, cuando se me ocurrió la mala idea de pasar por el gimnasio a ver si alcanzaba la popular clase de Zumba, esa donde las gringas tratan de bailar como si entendieran las cochinadas mal pronunciadas del reggaetón de turno. Pensaba yo que un martes, a quinto día del año nuevo, la realidad de la atrofia muscular habría hecho desistir a un buen porcentaje de bien intencionados primerizos de volver a intentar esfuerzos físicos, y que el gimnasio iba a estar a niveles más o menos normales de concurrencia. Pues no, déjenme decirles que no alcance ni a doblar la esquina de la calle donde está la entrada al parqueadero porque la cola de carros ya le daba la vuelta a la manzana, entonces me acordé que apenas hace unas semanas me paso lo mismo, en un supermercado el 24 de diciembre pero no me quedó mas remedio que hacer como oveja y ocupar mi puesto en la cola para evitar la inanición o la intoxicación por comida china trasnochada el 25. Luego hice memoria de mi última expedición al centro comercial la semana antes de navidad para comprar el socorrido regalito del amigo secreto de la oficina, y la misma vaina: cola de carros, parqueadero lleno y más colas adentro para deshacerse del billete. Se me ocurrió que todo eso se debía al voleo de la temporada y decidí guarecerme del gentío hasta que el clima mejorara lo suficiente para no arriesgar una hipotermia haciendo fila, y en esa reminiscencia veraniega, me atacó el recuerdo de la última ida a la playa acá en New Jersey, cuando ni siquiera alcanzamos a bajarnos del carro porque, como ya lo adivinaron: ¡no había donde parquear! Y ahí si me indigné, cuando me cayó cual torrencial cascada, la noción de que ya ni importa para donde vaya porque siempre todo va a estar lleno de gente y de carros y en cinematográfica sucesión, se me aparecieron los fantasmas de las congestiones pasadas, llámense black Friday, 4 de julio, halloween o lo que sea que justifique que la gente se atropelle o se apelotone para deleite de quienes se benefician del comportamiento masivo.
Es que como dijo el Gran Combo: no hay cama pa' tanta gente, ni calle ni parqueaderos ni apartamentos de tamaño decente. Si obviamos las ideas humanistas, es lógico que no haya espacio para tanto individuo terrestre en un planeta que es casi todo agua. Hasta las colonias de fitoplancton, que cuentan con millones de organismos consiguen domicilio más fácil que en donde yo vivo, y las inmensas ballenas azules logran parquearse con menos vueltas que tratar de levantar un puesto con parquímetro en Manhattan. Y este no es solo un asunto gringo, haciendo memoria de un día que salimos mi hermano, mi cuñada y yo a comernos un chuzo desgranado en Barranquilla, también nos toco dar vuelta a la manzana y esperar un rato a que algún carro desocupara el espacio vigilado por el tipo de la bayeta, y así es en todas partes, de manera que no es cuestión de esperar la temporada baja sino acostumbrarse a que la temporada siempre ira en subida mientras la raza humana insista en reproducirse como si todavía nos diezmaran las pandemias de otras épocas, y antes de que los lectores que decidieron perpetuar su ADN me ataquen por egoísta, les recuerdo que ningún retoño mío se va a disputar un cupo de colegio con los suyos ni les va a reducir las probabilidades de conseguir un trabajo bien remunerado y una vivienda digna en cualquiera de los ya atestados lugares preferenciales de esta orbe.
Por mi parte, yo estoy comprometida en ocupar el menor espacio posible, sobre todo de ancho, por consideración con quienes tengan que sentarse al lado mío en transportes públicos, y como ya pago por un metraje cuadrado mínimo en mi cajita de fósforos/apartamento, creo que eso y no aportar otro habitante consumidor al problema demográfico demuestra mi interés por el bienestar del planeta y sus criaturas. Pero como este blog no es una ONG, ni una fundación sin ánimo de lucro, aquí estoy quejándome de que no hay espacio en el mundo civilizado a punta de infraestructura, y preguntándome si, cuando manejar una nave espacial sea tan común como manejar un carro, el universo podrá expandirse a velocidad suficiente para albergar a cuanto humanoide tenga a bien sacar el vehículo en determinadas fechas estelares.
Es cierto lo de la sobrepoblación, ahi es cuando uno piensa: Juemadre, no que había crisis económica?
ResponderBorrarla gente compra y compra y sale y sale y atesta y atesta, por mi parte si me sentiría irresponsale si privo a esta humanidad agobiada y doliente del delite de ver mi ADN en veriones tiernas, así que yo si voy a poner pa la vaca...... ya veremos como haremos.
Abrazos
a mi no es que me fastidien los tumultos sino el olor a chuzma...y mas si son vástagos de uno oiga
ResponderBorrarTotalmente de acuerdo Anita pauuu, y es que analizando la situación se me viene a la mente algo que lei de un tal Benedetti (jajaj) por alla hace muuucho tiempo cuando estaba en la u en mi catastrófica clase de “historia de la cultura universal” y se refería a la sobrepoblación, con un sencillo pero acertado razonamiento : “Acá hay tres grupos de personas: las que se matan trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse” jajaja. Aun asi! pese a la sofocante “muchedumbre” estoy dispuesta y mas que decidida a aportar un granito de arena mas,( este año en lo posible), sin embargo he comprobado que los que no tienen hijos se pierden de experimentar muchos placeres, pero también se evitan muchos dolores…. Aunque a la postre puedo dar fe y asegurar que la balanza indica que pesan muchísimo mas los placeres!
ResponderBorrarUn abrazo y como siempre! Me encanto…..
Yo ya aporté mi granito de Gaby a este mundo, y será ella solita, porque es cierto, los bebés dan muchas alegrías, pero es una labor agotadora, tanto física como económicamente. Y hablando de tumultos, terrible el que me tocó vivir para comprarle los "regalos del Niño Dios" a la Chica G, yo fui sola, pero no entiendo como hay gente que se ve a hacer esas compras con niños en coches...
ResponderBorrarBesitos,
ELI
Pikos con babas
GABY
Yo quiero saber algo?? fuiste o no al gym?? y lo otro es decirte que si tienes toda la razon el 1 de enero fui a donde esta Javier a comerme un chuzo desgranado y me toco parquearme a la vuelta y para acabar de rematar me toco buscar al mesero para darle el pedido y para pagar la cuenta y como eso no fue suficiente me sirvieron un chuzo que era 70% papa, 20% bollo y lechuga y 10% pollo....... ah??
ResponderBorrarLove you friend
Lo chistoso de todo esto es que a la salida dle gimnasio, se comen cualqueiro cosa asi que termina siendo asi la formula
ResponderBorrarBajas 4 libras en el gimnasio + subes 5 libras en KFC aftergym= precio de gimnasio
A MÍ LA MUCHEDUMBRE NO ME VA, POR ESO TODO LO HAGO POR MONTONES, CON EL FIN DE EVITAR EN LO POSIBLE REPETITIVAS ESCALADAS DE GENTE QUE "APROVECHA" QUE TODO ESTÁ MÁS CARO EN LAS FECHAS MÁS ESTÚPIDAS, YO MERCO LOS MARTES PARA UN MES Y MEDIO Y NO LO HAGO EN NINGUNA DE LAS GRANDES SUPERFICIES, QUE DE PASO DIGO, SOY DECLARADO ENEMIGO NÚMERO UNO DE ELLOS, COMPRO LOS REGALOS DE NAVIDAD EN OCTUBRE, LA ROPA, EXCEPTUANDO EL 2009 POR RAZONES DE TRABAJO Y TRASLADOS VARIOS, A PRINCIPIOS DE NOVIEMBRE, VOY AL GIMNASIO A LAS 5:30 AM O A LAS 8:00 PM, PARA EVITAR PRECISAMENTE LA CHUSMA SUDADA Y OBESA QUE SE CREEN DE MEJOR FAMILIA Y MIRAN A LOS DEMÁS SÓLO CON LA FINALIDAD DE COMPARARSE Y DARSE CUENTA QUE LA PLATICA INVERTIDA EN EL LOCAL ERA NADA MÁS QUE UN GASTO EL CUAL NO RENDÍA NINGÚN FRUTO, YO AL IGUAL QUE MUCHOS COMENTADORES AQUÍ, NO PIENSO NEGARME UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE SER PADRE, OJALÁ 2 MÁS, Y SÍ, ENTRENARÉ A MIS HIJOS EN EL DURO ARTE DE PELEAR PARA CONSEGUIR TODO, ASÍ SEA LA MÁS GRANDE DE LAS ESTUPIDECES, POR QUE YO YA HE COMETIDO UNA QUE OTRA...
ResponderBorrarPues contrario a los demás, yo si soy buena para hacer colas, exhibo una tranquilidad a prueba de señoras echa codazos y señores con ansias de colarse. Termino aburriendo a la gente por mi despreocupada y silente actitud. Cuando se les ofrezca, me avisan con tiempo, me pongo mis tenis, agarro una botellita de agua y una revista para leer y para abanicarme y listo!!
ResponderBorrarRespecto a las clases de zumba..regias!!
La esposa de un primo es instructora de esa vaina y tu vieras las patas que tiene. Y ni hablar de la zona trasera...sin palabras.
Ella es santandereana y termino dando las clases en un centro comunitario en Philadelfia.
Si necesitas...las contacto. jajajaja