Cuando el sol costeño nos cobra en temperatura el privilegio de pisar esta tierra, y con canicular capricho nos seca la garganta, el sonido intermitente de una bocina nos trae esperanza de alivio en los efímeros copos callejeros que nos llenan la memoria de recuerdos y la barriga de lombrices.
Oh sublime bloque de hielo, cuyo origen preferimos no conocer, arrastrado desde las entrañas del mercado hasta la casita de metal que te vera morir al caer la tarde, tras haber aplacado la sed de la calle, vistiéndote de colores pegachentos y arropándote en jirones de leche condensada. Oh dulce néctar enjuagado de la mano del artesano de tu fin sólido, cuantos uniformes de colegio adornaste a manotadas rojas, marrones o verdes cuando al fin lograbas liberarte del conito ¨Pinillar¨ que inútilmente trataba de contenerte por unos minutos, para acabar finalmente cediendo a tu líquido ímpetu y fundiéndose en pulposo abrazo que se estrella contra los bordillos de la Arenosa.
Oh venerable tradición del carrito forrado en capas de pintura multicolor, que vas tallando tus herrumbres al son de la bocina que canta frescor sobre los baches de cemento viejo de las calles de mi ciudad. ¿Qué sería de la nación Caribe sin ti como símbolo?, que haces de rico y pobre tu incondicional seguidor, ¿qué sería de la flora intestinal sin tus bacterias, de la infancia sin tus microbios, del regreso sin Chuck Norris?
Por ahora este es mi preferido, ya pareces toda una artísta de las letras caribes. Felicitaciones!!!!!
ResponderBorrarEsta genial, definitivamente tu si que amas barranquilla, muy cierto todo lo que dices :) by:Nathy T
ResponderBorrarQuiero ver al Flanagan o a Ivancho comentando esta joya. Esta vaina la entendemos solo aquellos que a las 4 saliamos de clase, en mi caso del Liceo Cervantes, a tomarnos un rapao de kola y leche. Cada dia mejoras mas, como te dije antes te auguro un exito monumental
ResponderBorrarVe tan atrevido el patrón!
ResponderBorrarYo tambien quiero que me veas comentando esta joya.
Imposible poner en palabras el gesto de Homero cuando babea recordando una rosquilla.
Imaginame a mi, asi, gracias a la salivación excesiva que provocaste con tus letras.