De ahí en adelante, cualquier comida que se dejase ensartar, iría a parar irremediablemente a un fogón. Dependiendo del presupuesto, podría ser carne, vegetales, tubérculos, animales atropellados, frutos del mar, dulces y hasta suelas de zapatos. Dicha configuración no cambio mucho hasta los albores del siglo XXI, cuando barranquilleros estudiosos profundos de la vanguardia culinaria, siguiendo los pasos de Segundo Cabezas y al mejor estilo de Ferrán Adrià, lograron el mayor avance tecnológico en este campo: La deconstrucción molecular y texturizada del popular chuzo o pincho que llaman.
No se dejen engañar con cuentos de que eso no paso en Barranquilla. Mi curramba además de haber sido pionera en acercar a este país somnoliento al siglo XX, siguió fiel a su tradición vanguardista y brindo al mundo un plato exótico, destinado a ser estandarte de la corroncheuse nouvelle cuisine y a dejar una profunda huella en quienes han tenido la suerte de probarlo. Me refiero al CHUZO DESGRANADO. Esa delicado balance de grasas colesterolicas en una estructura frágil pero imponente de granos de mazorca, papitas fritas y queso rallado, que se alza orgullosa en un mar de salsas hipercaloricas y de dudosa frescura, salpicado por los trozos de carne separados de su fiel aliado de madera…tristes tusas y palos que lloran en la basura el abandono al que la modernidad los ha relegado.
Ah el chuzo desgranado, habitante arraigado de la memoria colectiva barranquillera, fantasma persistente del sueño del exiliado que se repite hasta que se pisa la arenosa y se ruega de rodillas a familiares y amigos que indiquen el local apropiado para el consumo de tan noble mescolanza. Que seria del presente de mi ciudad sin este manjar? Donde darían rienda suelta a su imaginación alimentaria personajes como el “Pellejo”, o el “Yerry” (según el grupo de facebook “yo también como chuzo desgranado”)? Como complementar una salida nocturna a la vuelta barranquillera, sin terminar deleitando el paladar y taponando las arterias con una palangana de chuzo desgranado esquinero?
Los elogios que yo haga de este plato, palidecen frente a la experiencia de comerlo tratando de detener la vorágine de servilletas de makro que arma la brisa del mar, o luchando con la pata coja de una mesa rimax que conoció mejores tiempos. No es lo mismo pagar 8 dólares por un pincho desabrido y todavía en el palo (que descaro) de los paisas-salvadoreños de Banana King en New Jersey, que invertir una fracción de esa cantidad en sumergirse en el proceso de rendir homenaje al ataque cardiaco preparando el sistema para el embate de 8500 calorías, que en arrebatadora algarabía inundan cuerpos y espíritus de ricos y pobres por igual.
No hay nada en este mundo comparable al reconfortante chirriar del tenedor plástico contra el papel de aluminio o plato de icopor, mientras se trata de apresar ese último granito, esa última papita frita, que humildemente ha dominado las ansias locas del que un día se fue y aun no se repone de haber abandonado lo suyo.
I LOVE YOU!!!!!!!!! SOLO QUIERO DECIR ALGO SE ME HIZO AGUA LA BOCA, DEFINITIVAMENTE NO HABIA NADA MEJOR QUE IR A RUMBEAR Y LUEGO DE LA RUMBA IR A JAVIER O A MAÑE´IN O A SAMUE, COMERSE UN CHUZO, SEGUIRLA O PA LA CASA, PERO LO QUE MAS ME DA NOSTALGIA ES LA IDA A COMER CHUZO CON LOS AMIGOS, HACER FARANDULA E IRSE PARA LA CASA!! QUE LO DIGA LA NIÑA EMILIA!!....HACE CASI 3 AÑOS NO ME COMO UN CHUZO DECENTE, POR QUE LOS DE BOGOTA NO LE LLEGAN A LOS TALONES A LOS DE MI QUILLA BELLA, AMIGA UN ABRAZO!! GRACIAS POR LA DEDICATORIA.
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