martes, 8 de julio de 2008

Volver...

Aterrizar en mi pueblo despues de un par de anos de ausencia resulto toda una aventura gastronomica y cultural...bajarse del intermunicipal de avianca, en la terminal de buses que es el Ernesto Cortizzos y sentir ese fogaje del verano eterno de la arenosa...ahh que delicia de aire pegachento, como se extrana en medio de un invierno del polo norte.
Regrese en pleno invierno nevado donde vivo y durante meses espere con ansia ese golpe de calor que te pega cuando abren la puerta del avion, esa cola miserable de inmigracion, como si volver a colombia no fuera en si un acto de fe suficiente para que las autoridades competentes simplemente te den la bienvenida y puedas subirte a un carro, particular o de servicio publico y dejar las nalgas fusionadas con el forro del asiento.
Hecha la cola y revisada la maleta para asegurarse que uno no esta contrabandeando cosas que se consiguen mas baratas en colombia salimos del aeropuerto para tomar "la" autopista a Barranquilla, recuerde el querido lector que el aterrizadero de mi pueblo queda en el municipio de Soledad. Y oh, sorpresa numero 1: Hordas, manadas, cardumenes de motos en todas sus presentaciones, desde la chapi hasta la de mensajero, con techo o sin techo, con cortinas de flecos y borlas, engalladas, con publicidad politica pagada o regalada, con 1,2,3 y mas pasajeros. Eso si, el comun denominador: la ignorancia vial, ni etiqueta, ni cortesia, ni seguridad ni un carajo. Motos que deberian estar en un desguazadero serpenteando a milimetros de los carros, sobre los bordillos y sobre los mismos peatones, policias de transito haciendose los pendejos cogiendo sombra y tomando juguito de vitrina de fritos. Todo esto antes del inem, despues de ahi, ni para que contar, mas de lo mismo pero multiplicado y estirado a lo largo del proyecto de avenida medio decente de la ciudad. Esos son los impuestos en accion.
En fin...no todo es malo, como ya dije, extranaba tantas cosas y esperaba ansiosamente encontrar los olores y sabores de mi ninez, el raspao, los bolis, los mangos de esquina, esos que como dice mi mami, no conocen nevera porque pasan del arbol a la bolsita con sal y pimienta, los deditos de queso, los bunuelos de la 20 de julio, narcobollo, el jugo en agua o leche de las fruteras, las empanadas de dulcerna, los dulces de semana santa, las bollos de las negritas, sus cocadas, la gaseosa en bolsita de la tienda de la esquina, el pan de bolita, la pony malta, las frunas, el bombonbun, el coctel de camaron bomba de la 43 con 73, el patillazo con limon...en fin, todos y cada uno de estos recuerdos fueron revividos en tiempo record, con la logica consecuencia de invocacion a hugo y largos momentos de disertacion sanitaria. Ahi fue cuando me di cuenta que cuando me fui de barranquilla, mi estomago arranco conmigo pero dejo las bacterias y la flora que me permitian estos abusos gastrointestinales. Como dice mi esposo, el estomago se me volvio gringo, debilitado a punta de ultrapasteurizaciones, y liberaciones del 99.9% de lo que hace a la comida comida y no masas estandar tipo mcdonalds. Una y mil veces mas volveria a visitar el trono para eliminar de mala manera mis recuerdos, el alimento de mi alma, la esencia misma de mi tierra. No me importa si primero lo veo como bandeja de fritos miscelaneos de la mesita frente a la autonoma y 3 horas despues lo veo como bolo alimenticio etapa 2 huyendo de mi ser en un torbellino de clorox. No me importa si al bajarme del avion aqui me tienen que poner suero o si tengo que pasar dos dias a punta de pedialyte, nada me quita la felicidad de haber comido asi fuera solo una vez cada tantos anos, comida que sabe a comida y no a "sabor a", preparada por manos y no por maquinas, servida por seres humanos que han puesto lo mejor de si en lo que te ofrecen, por mas sencillo o barato que sea. Comida de la que se te pega de los dedos, impregnada de la sal y la arena de mi ciudad, de esa que comes en recipientes de dudosa procedencia, con utensilios inverosimiles (ID rice) y espantando moscas o quien sabe que otros bichos, de esa que se puede compartir con el chandosito de la casa sin miedo a que lo coja un cancer. Comida que no sale de una linea de produccion sino de un linaje de experta tradicion empirica, que no se almacena para emprender un viaje y llegar a ti, sino que tu eres el que debe llegar a ella, que no esta en un menu, sino en la imaginacion de quien la crea, y en los recuerdos de expatriados nostalgicos que pagamos hasta lo que no tenemos por volver en plan de turista conocedor, jartarnos en una semana lo que normalmente comeriamos en varios meses, doblarnos de los colicos tan miserables que nos agarran y confiar en que la panza nos deje guardar aunque sea el ultimo juguito de mora en leche.

4 comentarios:

  1. excelente blog. Relata perfectamente las vicisitudes que pasamos durante nuestras cortas vacaciones en "la arenosa". Solamente tendria que aporta la sensacion de llenura infinita despues de haberte metido un jugo de zapote con una empanada y una caribañola de carne.

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  2. AY aNITA¡¡¡¡ MA HACES ANTOJAR DE TODO¡¡¡ ERES LA MEJOR CURA PARA MIS MAREOS.

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  3. Anita la lagrima esta fluyendo, yo que nunca me he ido por mas de 6 meses de la arenosa, siento el dolor tan hp que debe ser estar alejado de todo lo que hace de BArranquilla la mezcla mas heterogenea de gente, sabores, olores y sensaciones del mundo. A proposito si yo que aca vivi permanetemente me toca reflexionar acerca de la inmortalidad del cangrejo en el trono cuando me paso de piña en la tiendecita o en los fritos de la 85 con 52, me imagino los dias de gimnasio que te ahorraste con tu visita. Sigue escribiendo que acabas de matricular a un fan en tu blog

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  4. nojoda y hasta mas. la ultima vez que estuve dure cinco miserables dias que me supieron a gloria y en los cuales subi casi 10 kilos mas para aumentar mi sobrepeso a 30 kilitos.

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